El realismo español: cuando la literatura se vuelve real
¿Te imaginas leer novelas que hablen de tu día a día, de los problemas de tu barrio y de la gente que conoces? Eso es exactamente lo que hicieron los escritores realistas del siglo XIX. Dejaron de lado las fantasías románticas para centrarse en la realidad social que les rodeaba.
El realismo llega a España en 1870 con "La fontana de oro" de Galdós, pero ya triunfaba en Francia con autores como Balzac. Sus características son súper reconocibles: crítica social, personajes de clase media obsesionados con el dinero y el poder, descripciones detalladas de las ciudades, y un narrador omnisciente que lo sabe todo.
En España, el movimiento se divide en dos etapas. Primero el prerrealismo, que mezcla costumbrismo con realismo (autores como Fernán Caballero). Después llega el realismo puro, donde los autores se dividen entre conservadores como Pereda y progresistas como Galdós y Clarín.
Dato clave: Los escritores progresistas fueron los que realmente marcaron la diferencia y crearon las obras más influyentes del periodo.




