Poemas del Limón y la Pena
"Me tiraste un limón y tan amargo" nace de una anécdota real con Josefina Manresa, su novia. El limón simboliza el pecho femenino, y su sabor amargo refleja la frustración sexual del poeta ante una mujer conservadora y religiosa.
La blancura y pureza de ella contrastan con el deseo ardiente de él. Cuando dice "letargo dulce", muestra cómo pasa de la tranquilidad al despertar sexual que luego se frustra.
En "Umbrío por la pena, casi bruno", el poeta se define como un ser en perpetua sombra. La repetición obsesiva de la palabra "pena" (aparece 10 veces) muestra su estado mental. Se declara "solo y uno", la soledad más absoluta.
El perro representa la ambivalencia: fiel compañero pero molesto. El leopardo simboliza la amenaza erótica, el salvajismo sexual que lo atormenta.
Truco de análisis: Fíjate en cómo Hernández personaliza los sentimientos: la pena se convierte en cama donde dormir, el dolor en animal que lo persigue.