Las primeras etapas: búsqueda y consolidación (1927-1935)
La evolución poética de Cernuda es como un viaje personal que puedes seguir paso a paso. Sus primeras obras muestran a un joven poeta experimentando y buscando su propia voz.
En "Perfil del aire" (1927) y "Égloga, elegía, oda" (1928) todavía está influido por el modernismo y Bécquer. Trata temas como la juventud y el paso del tiempo, pero con un enfoque más sereno y clásico, siguiendo estructuras tradicionales.
El punto de inflexión llega con "Un río, un amor" (1929), donde entra de lleno en el surrealismo y comienza a usar el verso blanco (sin rima). Aquí el amor ya aparece desde la perspectiva del desengaño y el dolor.
"Los placeres prohibidos" (1931) es probablemente su obra más valiente y revolucionaria. Cernuda se atreve a hablar abiertamente de su homosexualidad en plena época de represión, desafiando las convenciones morales. El verso libre se convierte en protagonista, y su poesía se transforma en denuncia social.
Punto importante: "Los placeres prohibidos" marca el momento en que Cernuda encuentra su autenticidad como poeta, usando la lírica como espacio de rebeldía personal.