Teatro anterior a la Guerra Civil: tradición vs innovación
El teatro español de principios del siglo XX se dividía en dos mundos opuestos. Por un lado, el teatro comercial daba al público lo que quería: comedias burguesas y melodramas rurales que no molestaban a nadie.
Jacinto Benavente triunfaba con obras como "La Malquerida", mientras Carlos Arniches y los hermanos Álvarez Quintero hacían reír con sus comedias. Era teatro fácil, predecible, pero muy popular.
En el lado opuesto estaba el teatro de renovación, complejo e innovador. Autores como Unamuno, Azorín, Valle-Inclán y Lorca experimentaban con nuevas formas que el público no siempre entendía, pero que revolucionaron el arte dramático.
💡 Clave: Esta división entre teatro comercial y experimental sigue existiendo hoy en cine, series y teatro.
Valle-Inclán y el esperpento: la realidad deformada
Ramón María del Valle-Inclán (1866-1936) inventó algo completamente nuevo: el esperpento. Esta técnica deforma la realidad como un espejo de feria para mostrar lo absurdo y miserable de la existencia humana.
Valle conseguía el efecto esperpéntico creando ambientes violentos y degradados, animalizando y cosificando a los personajes. Su obra maestra del esperpento es "Luces de bohemia" (1920), una crítica feroz contra la España de su época.
Sus otras obras importantes incluyen las "Comedias bárbaras" y "Divinas palabras", ambientadas en una Galicia primitiva dominada por la codicia y la lujuria. Por su visión crítica de España, Valle pertenece a la Generación del 98.