Literatura de fin de siglo: Crisis y renovación artística
Las últimas décadas del siglo XIX marcaron un punto de inflexión brutal en la literatura española. Imagínate vivir en una época donde todo lo que creías sólido se tambalea: la confianza en el progreso, los valores burgueses, incluso la fe en la razón.
El fin de siglo trajo consigo una oleada de movimientos artísticos rebeldes que rechazaban el materialismo y el pragmatismo de la sociedad. Escritores como Kierkegaard, Schopenhauer y Nietzsche influyeron profundamente en esta generación, que buscaba refugio en el esteticismo y el decadentismo.
El modernismo: La revolución poética de Rubén Darío
El modernismo literario llegó de la mano del poeta nicaragüense Rubén Darío y su obra revolucionaria Azul (1888). Este movimiento cambió para siempre la poesía en español, creando un lenguaje exuberante lleno de símbolos, sinestesias y cultismos.
Los modernistas buscaban escapar de la realidad anodina a través del cosmopolitismo, el erotismo y la sacralización de la naturaleza. En España, figuras como Manuel Machado y Valle-Inclán adoptaron esta estética, junto con los primeros Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado.
La Generación del 98: España en el punto de mira
Tras el Desastre del 98 (la pérdida de las colonias), surge un grupo de escritores obsesionados con el "problema de España". Azorín, Baroja y Unamuno se plantearon preguntas existenciales profundas: ¿existe Dios? ¿cuál es la identidad española?
¡Dato curioso! El término "Generación del 98" lo acuñó el propio Azorín en 1913, y desde entonces ha sido una de las etiquetas más famosas de la literatura española.
Estos autores encontraron en el paisaje castellano y en la figura de Don Quijote los símbolos de la identidad española. Sin embargo, también criticaron duramente el caciquismo, el poder de la Iglesia y el subdesarrollo económico del país.



