Los Mesteres y el Cantar de Mio Cid
¿Te imaginas escuchar historias épicas en la plaza del pueblo? Eso era el Mester de Juglaría (siglos XII-XIII): poesía oral de autores anónimos que contaba hazañas heroicas para informar y entretener. Su métrica era irregular con rima asonante.
El Mester de Clerecía (siglos XIII-XIV) era justo lo contrario: poesía culta y escrita por autores conocidos como Gonzalo de Berceo. Tenía temática religiosa, métrica regular y usaba la cuaderna vía (14A 14A 14A 14A). En el siglo XIV se diversificó con temas profanos y otros metros.
El Cantar de Mio Cid es nuestra primera gran obra literaria castellana. Compuesto en el siglo XII y copiado por Per Abbat en el XIV, usa versos irregulares (10-20 sílabas) con rima asonante. Su estructura es bimembre: cada verso se divide en dos partes con una pausa.
¡Dato curioso! Los versos se agrupan en "series" de número variable, como estrofas flexibles que se adaptan a la narración.
La historia sigue la recuperación del honor del Cid a través de tres cantares: el destierro, las bodas de sus hijas, y la afrenta de Corpes. El estilo es oral y realista, con epítetos épicos y sintaxis sencilla que mezcla narración y diálogo.



