Los temas y el estilo de la Generación del 98
Los escritores del 98 desarrollaron una obsesión particular por España como tema central. Se enamoraron del paisaje castellano porque veían en él el espíritu auténtico español, alejado de la retórica vacía.
Unamuno acuñó el concepto de "intrahistoria": la historia real de la gente común, no la de los grandes acontecimientos. Les interesaba rescatar figuras literarias olvidadas como Berceo o Manrique, y especialmente reivindicaron a Cervantes y el Quijote.
El tema existencial marca profundamente sus obras. Se preguntan constantemente por el sentido de la vida, la religión y la existencia del más allá, creando personajes atormentados por conflictos psicológicos.
Su estilo narrativo rompió con la grandilocuencia anterior. Buscaban la sencillez y claridad, usando un estilo personal y palabras con sabor local o arcaico que llamaban "terruñeras".
Recuerda: El estilo del 98 se caracteriza por la precisión léxica y el rechazo total de la retórica pomposa del siglo XIX.