Los grandes prosistas del siglo XVIII
La prosa del XVIII tenía una misión súper clara: llegar al gran público y combatir la ignorancia. Los escritores querían que sus textos fueran útiles para la sociedad, no solo entretenimiento.
Benito Jerónimo Feijoo (1676-1964) era un fraile benedictino que se convirtió en el máximo intelectual de su época. Sus obras más famosas, Teatro crítico universal y Cartas eruditas y curiosas, funcionaban como auténticas enciclopedias que trataban desde ciencia hasta filosofía.
José Cadalso (1741-1782) escribió Cartas marruecas, una obra genial donde un español y dos marroquíes intercambian carcartas sobre España. A través de estos tres puntos de vista diferentes, Cadalso critica las costumbres españolas de forma constructiva.
Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811) participó activamente en las reformas ilustradas y fundó el Real Instituto Asturiano. Sus textos sobre política, economía y educación tenían un lenguaje cuidado y culto.
💡 Para el examen: Recuerda que Feijoo fue pionero del género ensayístico en castellano, mientras que Cadalso destacó en el género epistolar.