La Ilustración en España y el Neoclasicismo
En España, las ideas ilustradas tuvieron que luchar contra viento y marea. La débil burguesía y el enorme poder de la iglesia pusieron trabas, pero aún así existió un "Siglo de las Luces español". Las sociedades económicas de amigos del país, la Real Academia Española y el Real Jardín Botánico de Madrid fueron los bastiones de esta revolución intelectual.
Los ilustrados españoles fueron una minoría valiente que se enfrentó a una fuerte reacción conservadora. A pesar de las dificultades, lograron plantar las semillas del cambio en instituciones educativas que perduran hasta hoy.
En literatura, el Neoclasicismo se convirtió en la estrella del siglo XVIII. Este movimiento quería imitar a los clásicos griegos, latinos y franceses, siguiendo normas estrictas dictadas por la razón. Ignacio de Luzán, en su obra "Poética", estableció las reglas del juego.
Los principios neoclásicos eran claros: sometimiento a normas racionales (como la famosa regla de las tres unidades en teatro), intención didáctico-moral, verosimilitud y decoro expresivo. La literatura debía enseñar y ser creíble, nada de fantasías desbordadas.
Para recordar: El Neoclasicismo buscaba el equilibrio perfecto entre belleza y enseñanza moral, siguiendo modelos clásicos pero con mensaje ilustrado.