La Ilustración y el Neoclasicismo
La Ilustración surge en Francia durante el siglo XVIII (también llamado "siglo de las luces") y llega a España con ganas de cambiar la sociedad. Los ilustrados tenían dos obsesiones: usar la razón para rechazar supersticiones y lograr el progreso social a través de la educación.
El Neoclasicismo es el estilo artístico de esta época, y tenía reglas súper claras. Los autores debían imitar a los clásicos griegos y romanos, hacer obras verosímiles (creíbles), mantener el decoro (buen gusto) y, sobre todo, que sus obras fueran útiles para enseñar algo.
Los géneros favoritos eran la fábula (como las de Samaniego e Iriarte con animales que te daban lecciones), el ensayo (donde Feijoo y Jovellanos explicaban ciencia y combatían supersticiones) y las cartas (como las famosas "Cartas marruecas" de Cadalso).
💡 Dato clave: Si una obra neoclásica no te enseñaba nada útil, se consideraba un fracaso total.






