Análisis Morfológico: Tu Guía Completa
El análisis morfológico es básicamente descomponer cada palabra para entender qué tipo es y cómo funciona. Imagínate que eres un detective de las palabras: tienes que identificar su categoría, sus características y cómo cambian según el contexto.
Los sustantivos son las palabras que nombran cosas, personas o ideas. Pueden ser comunes (mesa) o propios (Madrid), concretos (libro) o abstractos (amor). También los clasificamos por si se pueden contar (tres coches) or no (agua), y si representan uno (niño) o muchos (rebaño).
Los adjetivos describen o califican a los sustantivos. Los especificativos añaden información necesaria (el coche rojo), mientras que los explicativos resaltan una cualidad obvia (la blanca nieve). Recuerda que siempre concuerdan en género y número con el sustantivo.
Los determinantes acompañan al sustantivo para precisar su significado. Incluyen artículos (el, una), demostrativos según la distancia (este, ese, aquel), posesivos (mi, tu, su) e indefinidos (varios, algunos). Son fundamentales para construir frases correctas.
Truco clave: Los determinantes siempre van ANTES del sustantivo y concuerdan con él en género y número.
Los pronombres sustituyen a los sustantivos para evitar repeticiones. Los personales cambian según quién habla (yo, tú, él), los demostrativos señalan distancia (éste, ése, aquél) y los indefinidos se refieren a algo impreciso (alguien, nada).