Contexto histórico y literario de la novela española tras 1939
La posguerra española marca un antes y después en la literatura. La censura se convierte en una realidad que los escritores deben sortear, limitando especialmente la novela social que critica la situación del país.
Obras como La familia de Pascual Duarte (1942) y Nada (1945) abren el camino a una nueva forma de contar historias. En los años 50 surge con fuerza la novela social, destacando La colmena (1951) de Cela.
Dato clave: El realismo crítico y el objetivismo dominan esta época, usando técnicas como el personaje colectivo y la narración cinematográfica para mostrar la realidad social.
Autores como Ignacio Aldecoa, Ana María Matute y Carmen Martín Gaite se convierten en las voces de una generación que busca reflejar los problemas de su tiempo de manera sutil pero efectiva.
Biografía de Carmen Martín Gaite
Nacida en Salamanca en 1925, Carmen crece en una familia liberal poco común para la época. Su padre la educa en casa, evitando la enseñanza católica predominante, lo que marca profundamente su forma de ver el mundo.
Estudia Filología Románica en Salamanca, donde descubre su pasión por escribir. En 1953 se une al grupo de la Revista Española, donde conoce a futuros grandes escritores como Rafael Sánchez Ferlosio, con quien se casa.
Su salto a la fama llega en 1957 con "Entre visillos", obra que le vale el prestigioso Premio Nadal. A partir de los 70, diversifica su trabajo hacia el ensayo y la investigación histórica.
Reconocimiento: En 1988 recibe el Premio Príncipe de Asturias, consolidándose como una de las voces más importantes de la literatura española.
Los años 90 la ven regresar a la novela con obras innovadoras, trabajando también en guiones televisivos hasta su muerte en Madrid en 2000.
Trayectoria literaria: tres etapas clave
La obra de Martín Gaite evoluciona a través de tres períodos claramente diferenciados que muestran su crecimiento artístico.
Realismo social (1954-1962): Utiliza un estilo objetivo para retratar la falta de libertad, especialmente femenina. El balneario (1954) y Entre visillos (1957) son sus obras más representativas de esta etapa.
Novela experimental (1962-1978): Introduce innovaciones narrativas como la ruptura temporal y la introspección psicológica. Destacan Ritmo lento (1963), Retahílas (1974) y El cuarto de atrás (1978).
Evolución creativa: La novela intimista (1990-2000) marca su regreso a un estilo más tradicional, centrado en la identidad personal y la comunicación.
Sus últimas obras, como Caperucita en Manhattan (1990) y Nubosidad variable (1992), muestran una madurez literaria excepcional que combina técnica y sensibilidad.
Análisis de "Entre visillos": estructura y técnica
Entre visillos refleja magistralmente la represión de la posguerra en una ciudad de provincias que claramente evoca Salamanca. La novela se estructura en dos partes: la vida colectiva (11 capítulos) y los conflictos personales (7 capítulos).
La técnica narrativa combina una perspectiva múltiple con narrador externo y dos internos: Natalia y Pablo. Esta variedad de puntos de vista enriquece la historia y permite ver la realidad desde diferentes ángulos.
Los personajes principales son jóvenes que luchan contra la monotonía de la posguerra. Pablo Klein, el forastero crítico, y Natalia, la chica inconformista, representan la búsqueda de libertad frente a las convenciones sociales.
Simbolismo espacial: El contraste entre espacios cerrados (represión) y abiertos (deseo de libertad) refuerza temáticamente la sensación de ahogo social.