De la Poesía Modernista a las Vanguardias Revolucionarias
La poesía española vivió una transformación aún más radical que la novela, pasando del refinamiento modernista a la experimentación más atrevida.
El Modernismo (1888-1916) buscaba la belleza absoluta y la innovación estética. Rubén Darío marcó el camino con Azul y Cantos de vida y esperanza, llenando la poesía de cisnes, pavos reales y rosas como símbolos de elegancia. El verso alejandrino y las palabras exóticas crearon una poesía completamente nueva.
Antonio Machado evolucionó desde este modernismo hacia una poesía más íntima y española. En Soledades, galerías y otros poemas exploraba su mundo interior, mientras que en Campos de Castilla se preocupaba por España y su gente. Sus símbolos son inolvidables: el agua que fluye (vida), que corre (fugacidad) o que está quieta (muerte en el mar).
Juan Ramón Jiménez, Premio Nobel, dedicó toda su vida a perfeccionar su poesía. Desde la sencillez de Arias tristes y la prosa poética de Platero y yo, llegó hasta la poesía pura de Eternidades y Diario de un poeta recién casado, donde cada palabra estaba perfectamente calculada.
Las vanguardias revolucionaron todo: futurismo, cubismo, dadaísmo y surrealismo llegaron a España de la mano de Ramón Gómez de la Serna, quien introdujo las greguerías y tradujo los primeros manifiestos vanguardistas.
¿Sabías que...? Juan Ramón Jiménez influyó decisivamente en la Generación del 27, siendo considerado el maestro de estos jóvenes poetas revolucionarios.