Deucalión y Pirra
Después de un diluvio universal que arrasa toda la humanidad, solo dos personas justas sobreviven: Deucalión y Pirra. Júpiter había enviado esta catástrofe para castigar la maldad humana, pero estos dos merecían salvarse por su bondad.
Una vez que las aguas bajan, la pareja se encuentra sola en un mundo vacío y desolado. Se sienten responsables de repoblar la Tierra, pero no saben cómo hacerlo. Van al templo de Temis, la diosa de la justicia, para pedir ayuda.
La diosa les da un oráculo confuso: deben lanzar "los huesos de su gran madre" tras sus espaldas. Al principio se horrorizan pensando que deben profanar tumbas. Pero Deucalión, hijo del inteligente Prometeo, descifra el mensaje: la "gran madre" es la Tierra y sus "huesos" son las piedras.
Dato curioso: Por eso los humanos somos tan resistentes al sufrimiento según Ovidio: venimos de las piedras.
Obedecen el oráculo y sucede el milagro. Las piedras que lanza Deucalión se convierten en hombres y las de Pirra en mujeres. Así nace una nueva humanidad, fuerte y dura como la roca de la que proviene. Después, el sol calienta el barro húmedo y nacen espontáneamente el resto de animales del mundo.



































