Apócopes y Evolución Vocálica
¿Alguna vez te has preguntado por qué "fortuna" en español no termina como "fortunam" en latín? La respuesta está en las apócopes, que son simplemente la pérdida de sonidos al final de las palabras.
El cambio más común fue la apócope de -m latina, donde esta consonante final desapareció completamente. Por ejemplo, "gloriam" se convirtió en "gloria" y "templum" en "templo". Es como si el español hubiera decidido "cortar" esas terminaciones.
También ocurrió la apócope de -e final después de consonantes como l, n, s, r, d y c. Así "dominare" se transformó en "dominar" y "tribunalem" en "tribunal".
Las vocales también cambiaron siguiendo reglas específicas. La i latina tendía a convertirse en e (como "pilum" → "pelo") y la u latina en o (como "murum" → "muro"). Estos cambios no fueron casuales, sino que siguieron patrones muy consistentes.
💡 Truco: Si ves una palabra española terminada en vocal, probablemente la palabra latina original terminaba en -m.






