Introducción a la Electrónica Digital
Vivimos en plena revolución digital y probablemente ni te das cuenta. Tu música favorita ya no necesita un CD físico, las fotos se guardan en tu móvil en lugar de revelarlas en papel, y Netflix ha sustituido a los videoclubes. Todo esto es posible gracias a que la información se ha vuelto digital.
Las señales eléctricas son la base de todo. Desde el siglo XIX sabemos que la electricidad es perfecta para transmitir información rápidamente, simplemente modificando la corriente de diferentes maneras.
Las señales analógicas funcionan como una montaña rusa: suben y bajan de forma continua, imitando exactamente el sonido o la imagen original. Un tocadiscos es el ejemplo perfecto: el surco del vinilo varía su profundidad siguiendo las ondas sonoras.
¿Sabías que? Los tocadiscos fueron el Netflix de los años 70, pero tenían un problema: cada vez que escuchabas una canción, el disco perdía un poquito de calidad.
Aunque las señales analógicas tienen buena calidad, tienen tres problemas gordos: ocupan muchísima memoria, pierden calidad cuando viajan por cables, y son muy difíciles de modificar o mejorar.









































