La Revolución Americana
Imagínate que te obligaran a pagar impuestos sin poder opinar sobre ellos. Eso es exactamente lo que les pasó a los colonos americanos con Gran Bretaña después de la Guerra de los Siete Años. Los británicos necesitaban dinero y decidieron cobrárselo a las colonias, pero estas se negaron rotundamente.
El famoso impuesto del té fue la gota que colmó el vaso. Cuando Gran Bretaña dio el monopolio de venta a la Compañía de las Indias Orientales, los comerciantes americanos se cabrearon tanto que organizaron el Motín del Té de Boston. La respuesta británica fue brutal: cerraron el puerto y multaron a toda la población de Massachusetts.
El 4 de julio de 1776, Thomas Jefferson redactó la Declaración de Independencia, que defendía ideas revolucionarias como la libertad, la igualdad y el derecho a rebelarse contra la tiranía. La guerra duró hasta 1782, cuando los británicos fueron derrotados en Yorktown gracias al apoyo de Francia y España.
¡Ojo con esto! La Constitución de Estados Unidos de 1789 fue la primera constitución liberal de la historia y sirvió de modelo para toda Europa. Establecía la separación de poderes que aún funciona hoy: Congreso (legislativo), Presidente (ejecutivo) y Tribunal Supremo (judicial).











