Regencia de María Cristina y Primera Guerra Carlista
Cuando Fernando VII murió en 1833, España se sumergió en una guerra civil brutal que duró siete años. Su hermano Carlos no aceptó que una niña (Isabel II) fuera reina y reclamó el trono, dividiendo el país en dos bandos irreconciliables.
Los carlistas eran principalmente campesinos, clero y pequeña nobleza del norte que defendían los fueros tradicionales bajo el lema "Dios, Patria y Rey". Los isabelinos, por el contrario, tenían el apoyo de la alta nobleza, funcionarios, burgueses y liberales que querían modernizar España.
La guerra tuvo dos fases claras: primero dominaron los carlistas con líderes como Zumalacárregui, pero después los isabelinos contraatacaron con Espartero al frente. Todo acabó en 1839 con el famoso "abrazo" del Convenio de Vergara, donde se acordó mantener los fueros vascos y navarros.
¡Dato curioso! El Convenio de Vergara se selló literalmente con un abrazo entre los generales Espartero y Maroto, convirtiendo este gesto en uno de los momentos más simbólicos de la historia española.





