Crisis de la Monarquía Borbónica
Carlos IV llegó al trono en 1788 justo cuando Europa empezaba a revolucionarse. Su reinado coincidió con la Revolución Francesa de 1789, lo que puso a España en una situación muy complicada.
El rey tuvo tres primeros ministros clave: primero Floridablanca, después el Conde de Aranda, y finalmente Manuel Godoy. Este último se convirtió en la figura más polémica del reinado. Godoy consiguió el título de "Príncipe de la Paz" tras la Paz de Basilea en 1795, pero su gestión fue un desastre total.
Las derrotas navales fueron brutales para España. Perdimos contra Inglaterra en el cabo de San Vicente y, sobre todo, en la famosa Batalla de Trafalgar (1805). Estas derrotas hundieron el prestigio de la Corona y cortaron el comercio con América, que era nuestra principal fuente de ingresos.
Para solucionar la crisis económica, el Estado subió los impuestos y Godoy realizó la desamortización de 1798, quitándole bienes a la Iglesia. Esto creó mucho malestar social y conspiraciones contra el rey. La situación explotó con el Motín de Aranjuez en 1808, que obligó a Carlos IV a abdicar en su hijo Fernando. Pero Napoleón tenía otros planes y engañó a padre e hijo en Bayona, colocando a su hermano José I Bonaparte como rey de España.
¡Ojo! El Tratado de Fontainebleau de 1807 fue la excusa perfecta de Napoleón para meter tropas en España "para invadir Portugal", pero en realidad quería conquistar nuestro país.



































