La Conquista y Romanización de Hispania
Antes de que llegaran los romanos, la península era como un puzzle de culturas diferentes. En el sur y levante vivían los íberos, influenciados por griegos y fenicios, mientras que en el norte, centro y oeste dominaban los celtas y celtíberos.
Todo cambió cuando Roma derrotó a los cartagineses en el 201 a.C. La romanización comenzó entonces: un proceso que mezcló persuasión y fuerza para imponer la cultura romana. Mientras el este y sur se romanizaron rápidamente, pueblos como los de Numancia y los seguidores de Viriato resistieron ferozmente.
La conquista total tardó casi dos siglos, hasta el 19 a.C. con Augusto. Roma dividió Hispania en provincias: primero Citerior y Ulterior, después Tarraconensis, Baetica y Lusitania. Las provincias senatoriales eran las más romanizadas, mientras las imperiales necesitaban legiones para mantener el control.
¡Dato curioso! Las ciudades romanas seguían un patrón fijo: dos ejes perpendiculares (cardo y decumano) con el foro en el centro, donde se concentraba toda la vida social y política.



