El Antiguo Régimen: Economía y Población
Imagínate vivir en una época donde el 80% de la gente trabajaba en el campo y no podías comprar tierras aunque tuvieras dinero. Eso era el Antiguo Régimen, un sistema que controló Europa hasta que llegó la Revolución Francesa a cambiarlo todo.
En el siglo XVIII la población empezó a crecer lentamente porque mejoraron los alimentos y bajó la mortalidad. La mayoría vivía en zonas rurales, pero con el inicio de la Revolución Industrial comenzó la migración masiva a las ciudades.
La agricultura era la base de todo, pero tenía un problema gordo: las mejores tierras pertenecían a la nobleza y la Iglesia, y estaban amortizadas (no se podían vender). Como estos privilegiados no se preocupaban por mejorar las técnicas, la productividad era bajísima y dependían totalmente de la mano de obra.
El comercio se dividía en interior y exterior. El comercio interior tenía problemas serios: peajes por todos lados, carreteras pésimas y poca seguridad. El comercio exterior era principalmente marítimo y estaba monopolizado por compañías privilegiadas que se repartían los beneficios.
¡Dato curioso! Los gremios controlaban tanto la artesanía que podían prohibir que abrieras tu propio taller. ¡Imagínate si hoy te prohibieran montar tu negocio!






































