Los Orígenes de la Revolución Industrial
Imagínate vivir en una época donde todo se hacía a mano y la mayoría de la gente apenas tenía para comer. Así era la sociedad preindustrial antes de 1750: estancada económicamente, con poca población y una agricultura que apenas daba para sobrevivir.
Todo cambió cuando comenzó el crecimiento demográfico. La gente empezó a casarse más joven (más nacimientos) mientras mejoraba la alimentación, la medicina y la higiene (menos muertes). De repente había más gente, y esa gente necesitaba más productos.
La Primera Revolución Industrial trajo el carbón como fuente de energía y la famosa máquina de vapor. La Segunda Revolución (1870) nos dio la electricidad y el petróleo. Todo empezó en Gran Bretaña, que tenía las condiciones perfectas para este cambio.
¡Dato curioso! El sistema Norfolk de rotación de cultivos fue clave: en lugar de dejar la tierra sin usar, plantaban diferentes cultivos que enriquecían el suelo.
Las transformaciones agrarias fueron fundamentales. Las leyes de cercamientos convirtieron los campos abiertos en parcelas privadas, expulsando a muchos campesinos hacia las ciudades donde se convirtieron en los primeros obreros industriales.






