El Sistema de la Restauración
Imagínate España como un país cansado del desorden: eso era exactamente lo que pasaba en 1874. Tras años de revoluciones y problemas, Alfonso XII volvió al trono gracias al general Martínez Campos y al político Antonio Cánovas del Castillo.
La Constitución de 1876 fue la base de todo el sistema. Establecía que el poder lo compartían el Rey y las Cortes, pero el monarca tenía mucho control: podía elegir al jefe de gobierno y a los ministros. España siguió siendo oficialmente católica, aunque se permitían otras religiones de forma limitada.
Lo más llamativo del sistema era el "turno pacífico". Los partidos Conservador (Cánovas) y Liberal (Sagasta) se alternaban en el poder mediante acuerdos previos. Parecía democrático, pero era puro teatro: ganaba quien tenía que ganar según el acuerdo.
Para que funcionara este sistema, necesitaban falsear las elecciones. Usaban el caciquismo (personas influyentes que controlaban los votos en pueblos), compraban votos y hacían "pucherazos" (cambiar los resultados). El sufragio era censitario hasta 1890, así que solo votaban los ricos.
¿Sabías que...? El "turno pacífico" se diseñó específicamente para evitar los golpes militares que habían plagado España durante décadas.




































