La Restauración Borbónica: Un nuevo sistema político
Después del caos del Sexenio Democrático, Alfonso XII vuelve al trono en 1875 y España estrena un sistema completamente nuevo. Cánovas del Castillo diseña un régimen que busca ante todo la estabilidad, basado en la alternancia pacífica entre dos grandes partidos dinásticos.
La Constitución de 1876 marca las reglas del juego: soberanía compartida entre el rey y las Cortes, sufragio censitario (solo votan los ricos), y un carácter muy conservador que da protagonismo al catolicismo. Es centralista y deja poco margen a las regiones.
El sistema funciona en dos etapas clave. Primero, el reinado de Alfonso XII trae paz militar al acabar con las guerras carlistas y la de Cuba. Después, la regencia de María Cristina mantiene el turnismo hasta la crisis del 98.
¡Ojo! Este sistema margina completamente a republicanos, carlistas y nacionalistas, que empiezan a organizarse en la sombra.























