De la revolución a la guerra civil
Lenin se convirtió en el líder del nuevo gobierno revolucionario y cumplió sus promesas inmediatamente. Rusia salió de la Primera Guerra Mundial firmando el Tratado de Brest-Litovsk en 1918, expropió los latifundios para repartir la tierra y dio el control de las fábricas a los obreros.
Pero la revolución desató una brutal guerra civil (1918-1921) entre el Ejército Rojo bolchevique y el Ejército Blanco contrarrevolucionario. Los "blancos" estaban formados por antiguos nobles, oficiales zaristas y burgueses que contaban con apoyo de potencias extranjeras.
Trotski organizó brillantemente el Ejército Rojo, mientras Lenin implantó el comunismo de guerra: nacionalizó toda la industria, requisó las cosechas para alimentar a las tropas y prohibió el comercio privado. En julio de 1918, para evitar que se convirtieran en símbolo de la contrarrevolución, ejecutaron al zar y toda su familia.
La guerra civil fue despiadada y costó millones de vidas. En 1921, los bolcheviques finalmente triunfaron, pero Rusia quedó devastada y sufrió una terrible hambruna. Durante este período se estableció la dictadura comunista: se prohibieron todos los demás partidos políticos y el Estado reprimió violentamente cualquier oposición.
Transformación radical: En solo cuatro años, Rusia pasó de ser un imperio zarista a convertirse en el primer estado comunista del mundo, un cambio que influiría en la historia global durante el resto del siglo XX.