Hispania Romana y el Reino Visigodo
En 218 a.C. llegó el primer ejército romano para luchar contra los cartagineses en la Segunda Guerra Púnica. Casi dos siglos de guerras después, el emperador Augusto pacificó todo el territorio y lo dividió en provincias.
La romanización transformó completamente la península. Adoptamos la cultura romana: religión, lengua latina (origen de nuestro español), derecho romano y arquitectura civil. Este proceso fue posible gracias al gran desarrollo económico basado en agricultura, minería y comercio urbano.
Paralelamente, el cristianismo se extendió por las ciudades hispanas, dirigido jerárquicamente desde Roma como centro político del Mediterráneo.
¡Increíble! La crisis del siglo III d.C. marcó el inicio de la decadencia del Imperio Romano.
Las invasiones germánicas de 409 cambiaron todo: suevos, alanos y vándalos invadieron la península. Los visigodos, el pueblo germánico con mayor contacto romano, entraron como aliados de Roma para expulsar a los invasores, pero acabaron estableciendo su propio reino.
Tras ser expulsados de la Galia por los francos (507), establecieron su capital en Toledo. Conquistaron el reino suevo y unificaron políticamente la península hasta la llegada de los musulmanes en 711. La sociedad se ruralizó y la Iglesia se convirtió en la única institución que pervivió del antiguo Imperio.