El Cambio Dinástico y la Guerra de Sucesión
En 1700 murió Carlos II sin descendencia, y con él se acabó la dinastía de los Austrias. Su testamento designaba como heredero a Felipe de Anjou (nieto de Luis XIV de Francia), pero el archiduque Carlos de Austria también reclamaba el trono.
Europa se dividió: Francia y España apoyaron a Felipe V, mientras la Gran Alianza de La Haya (Inglaterra, Holanda, Austria) respaldó al archiduque para evitar la unión de las coronas francesa y española. Era un conflicto por el equilibrio de poder en Europa.
Pero dentro de España el conflicto se convirtió en guerra civil: Felipe V representaba el absolutismo centralizador y fue apoyado por Castilla, mientras el archiduque representaba el foralismo y fue respaldado por la Corona de Aragón, que quería mantener sus privilegios.
La batalla decisiva fue Almansa (1707), que permitió a Felipe V recuperar Valencia. La resistencia catalana duró hasta el 11 de septiembre de 1714, cuando Barcelona cayó tras un duro asedio (origen de la actual Diada).
Los Tratados de Utrecht (1713) pusieron fin al conflicto: Felipe V fue reconocido rey, pero España perdió todos sus territorios europeos. El precio de mantener el trono fue el fin del imperio europeo.
🏰 Guerra civil: Lo que empezó como conflicto internacional acabó siendo una lucha entre dos modelos de Estado: centralista vs. foralista.