La Romanización y los Visigodos
Los romanos no solo conquistaron la península en el 218 a.C., sino que cambiaron por completo la forma de vida de los pueblos que vivían aquí. La romanización fue más intensa en el sur y este (donde ya había contacto con otros pueblos) y menor en el norte, donde la resistencia fue mayor.
Los romanos trajeron el latín como lengua común, construyeron calzadas para conectar territorios y desarrollaron la vida urbana. En Extremadura, por ejemplo, crearon Emerita Augusta (actual Mérida) como capital de la provincia de Lusitania.
Después llegaron los visigodos, un pueblo germánico que estableció una monarquía electiva con capital en Toledo en el 554. Su gran logro fue la unificación: Leovigildo permitió los matrimonios mixtos entre godos e hispanorromanos, Recaredo se convirtió al catolicismo en el III Concilio de Toledo, y Recesvinto unificó las leyes con el Liber Iudiciorum.
Dato clave: La invasión árabe del 711 acabó con el reino visigodo, que estaba debilitado por las luchas internas por el poder.











