La nueva sociedad industrial
La industrialización lo cambió todo: ahora la propiedad decidía a qué clase social pertenecías. Si tenías capital, eras burgués; si solo tenías tus manos para trabajar, eras proletario.
La burguesía se convirtió en la nueva élite social al poseer las fábricas, negocios y bancos. Mientras tanto, el proletariado formaba la mayoría de la población trabajando por un salario en condiciones muy duras. Entre ambos grupos surgió una clase media formada por profesionales que no tenían grandes capitales pero tampoco trabajaban con las manos.
Los valores burgueses dominaron la sociedad: propiedad privada, trabajo, ahorro e individualismo. La burguesía mostraba su poder frecuentando la ópera, teatros exclusivos y viviendo en mansiones con servicio doméstico, imitando el estilo de vida aristocrático.
¡Dato curioso! Muchos campesinos y artesanos perdieron sus trabajos tradicionales y tuvieron que emigrar a las ciudades para trabajar en las nuevas fábricas.







