La Crisis del Antiguo Régimen
El Antiguo Régimen estaba completamente podrido a finales del siglo XVIII. Era un sistema que dividía a la sociedad en tres estamentos muy desiguales, donde tu lugar de nacimiento determinaba toda tu vida.
Los privilegiados (clero y nobleza) vivían de lujo: no pagaban impuestos, tenían todas las tierras y controlaban el poder político. El clero se dividía entre los obispos millonarios y los párrocos pobres, mientras que la nobleza incluía desde cortesanos poderosos hasta nobles de provincias sin dinero que compraban títulos al rey.
El Tercer Estado representaba el 95% de la población y pagaba todos los impuestos. Aquí estaban desde campesinos hasta burgueses ricos, pero todos sin privilegios. Los burgueses empezaban a tener dinero del comercio y la industria, pero seguían siendo ciudadanos de segunda clase.
Dato clave: El Tercer Estado pagaba todos los impuestos mientras los privilegiados no pagaban nada, aunque fueran los más ricos.
La economía señorial era un desastre total. Los señores tenían tierras que no se podían vender, solo heredar, y los campesinos pagaban montones de impuestos: el diezmo a la Iglesia, la talla al Estado, más tasas señoriales. Era imposible prosperar así.











