El Reinado de Carlos IV y el Impacto Revolucionario
La Revolución Francesa de 1789 lo cambió todo para España. Carlos IV, que al principio mantenía las reformas de su padre Carlos III, tuvo que dar un frenazo en seco cuando los revolucionarios franceses guillotinaron al rey Luis XVI.
El miedo a que las ideas revolucionarias llegaran a España provocó el cierre de fronteras y el fin de las reformas. Desde 1792, Carlos IV confió todo el poder a Manuel Godoy, un político que intentó modernizar el país pero que se ganó muchos enemigos, especialmente del futuro Fernando VII.
La política exterior española fue un auténtico zigzag. Primero luchamos contra Francia aliados con Inglaterra, pero después del desastre cambiamos de bando. El Tratado de San Ildefonso (1796) nos enfrentó a los británicos, culminando en la catastrófica batalla de Trafalgar (1805) donde Nelson destrozó nuestra flota.
¡Ojo al dato! El Motín de Aranjuez en 1808 fue un doble golpe: primero el pueblo se alzó contra Godoy, después los seguidores de Fernando VII forzaron la abdicación de Carlos IV. Resultado: Fernando VII llegó al poder, pero duró muy poco.








