La Revolución Agrícola del Siglo XVIII
Imagínate vivir en una época donde la papa era considerada un alimento "raro" en Europa. Durante el siglo XVIII, cultivos como la papa y el maíz finalmente se popularizaron porque podían crecer en terrenos que antes eran inútiles y producían muchísima comida.
Las nuevas técnicas agrícolas cambiaron todo el panorama. Los agricultores empezaron a usar herramientas más avanzadas y la siembra en hilera, mientras que talaron bosques y desecaron pantanos para conseguir más tierra cultivable. El famoso sistema Norfolk permitía que la tierra descansara rotando diferentes cultivos.
En Gran Bretaña, las leyes de cercamiento obligaron a cercar las propiedades. Esto benefició a los grandes terratenientes, pero los pequeños campesinos tuvieron que mudarse a las ciudades industriales para buscar trabajo.
¡Dato curioso! La mejora en la alimentación y la higiene redujo la mortalidad, iniciando el crecimiento demográfico que conocemos como transición demográfica.




































