El Carlismo como resistencia absolutista
¿Te imaginas una guerra civil por decidir quién hereda el trono? Eso es exactamente lo que pasó cuando murió Fernando VII en 1833. Los isabelinos apoyaban a su hija Isabel II y al liberalismo, mientras que los carlistas defendían a Carlos María Isidro, el absolutismo y la religión tradicional.
La Primera Guerra Carlista enfrentó dos visiones de España completamente opuestas. Los carlistas, con su lema "Dios, patria y rey", tenían el apoyo de la nobleza rural y las zonas del norte. Los isabelinos contaban con las clases urbanas y la burguesía que quería modernizar el país.
La guerra terminó en 1839 con el Convenio de Vergara, donde Espartero (bando isabelino) pactó con Maroto (bando carlista). Los carlistas se integraron en el ejército real y se mantuvieron los fueros del norte de España. Sin embargo, este conflicto se repetiría dos veces más durante el siglo.
¡Ojo con esto! El carlismo no desaparece con la primera guerra. Volverá a dar guerra en 1846-49 y 1872-76, mostrando que las divisiones políticas en España eran profundas.







































