De la Prehistoria a la Hispania Romana
El Paleolítico (hasta el 10.000 a.C.) representa nuestros inicios como especie, cuando los humanos vivían como nómadas dedicados a la caza y recolección, utilizando herramientas de piedra rudimentarias. Todo cambió con la llegada del Neolítico, cuando el descubrimiento de la agricultura y ganadería permitió el sedentarismo y el desarrollo de las primeras aldeas.
Antes de los romanos, la Península Ibérica era un mosaico cultural formado por diversos pueblos prerromanos como íberos, celtas y tartesios. Las colonizaciones mediterráneas trajeron grandes avances: los fenicios introdujeron el comercio marítimo, los griegos establecieron colonias en el este y los cartagineses ocuparon territorios hasta ser derrotados por Roma.
La conquista romana comenzó en el 218 a.C. y culminó en el 19 a.C., transformando profundamente el territorio. La romanización impuso el latín, el derecho romano y una impresionante red de infraestructuras como calzadas, acueductos y puentes que todavía hoy podemos admirar. Hispania se convirtió en una provincia clave del Imperio, con ciudades como Tarraco (Tarragona) o Hispalis (Sevilla) como centros de poder.
💡 ¡Conéctalo con tu realidad! Muchas de las ciudades donde vivimos hoy fueron fundadas por los romanos y aún conservan vestigios de aquella época. La próxima vez que veas un acueducto o ruinas romanas, piensa que estás contemplando los cimientos de nuestra civilización actual.




































