La Revolución Americana
Todo empezó porque Gran Bretaña estaba en bancarrota tras la Guerra de los Siete Años y decidió subir los impuestos a sus colonias americanas. Pero aquí viene lo bueno: los colonos dijeron "ni hablar" porque no tenían representación en el Parlamento británico. Su lema era claro: "no hay impuestos sin representación".
El Boston Tea Party de 1773 fue el momento épico donde los colonos tiraron cajas de té al mar para protestar contra el monopolio británico. Gran Bretaña respondió cerrando el puerto y castigando duramente a Massachusetts, lo que oficialmente inició la revolución.
El 4 de julio de 1776 se firmó la Declaración de Independencia, redactada por Thomas Jefferson y firmada por figuras como George Washington y Benjamin Franklin. La guerra duró hasta 1783, cuando el Tratado de Versalles reconoció oficialmente la independencia estadounidense.
Dato curioso: Francia y España apoyaron a los rebeldes americanos contra Gran Bretaña, convirtiendo esta guerra en un conflicto internacional.
La Constitución de 1787 estableció la separación de poderes que aún existe hoy: legislativo (Congreso), ejecutivo (Presidente) y judicial (Tribunal Supremo). Este modelo influiría enormemente en las revoluciones que vendrían después.












































