El reinado de Carlos IV
¿Te imaginas gobernar España mientras Francia decapita a su rey? Eso le pasó a Carlos IV cuando estalló la Revolución Francesa en 1789. Su primera reacción fue frenar las reformas ilustradas de su padre y despedir a ministros progresistas como Floridablanca.
En 1792, Manuel Godoy se convirtió en su mano derecha y tomó decisiones que arruinaron el país. Primero luchó contra Francia, luego se alió con ella contra Gran Bretaña. El resultado fue desastroso: la flota hispano-francesa fue destrozada en Trafalgar (1805).
Para conseguir dinero, Godoy subió los impuestos y desamortizó tierras eclesiásticas. La gente estaba harta de pagar más mientras pasaba hambre. El colmo llegó en 1807 cuando firmó el Tratado de Fontainebleau, permitiendo que tropas francesas entraran para ocupar Portugal.
¡Ojo! El Motín de Aranjuez (1808) no solo echó a Godoy, sino que mostró a Napoleón lo débil que era nuestra monarquía. Fue como enseñarle nuestras cartas al peor jugador de póquer de Europa.










































