Las Regencias: El Inicio del Cambio
Imagínate España en 1833: Fernando VII acaba de morir y su hija Isabel II es solo una niña. María Cristina de Borbón se convierte en regente, pero el país está dividido entre los carlistas (que apoyan al absolutismo) y los liberales (que quieren una monarquía constitucional).
La regente necesitaba urgentemente el apoyo liberal para ganar la Primera Guerra Carlista. Por eso nombró a Martínez de la Rosa, quien creó el Estatuto Real en 1834, un primer paso tímido hacia el liberalismo que no convenció a nadie.
Juan Álvarez Mendizábal llegó al poder con ideas mucho más revolucionarias. Su desamortización fue brutal pero efectiva: quitó las tierras a la Iglesia y las vendió en subastas públicas para financiar el ejército liberal y crear nuevos propietarios burgueses.
Dato clave: La Constitución de 1837 fue un compromiso entre moderados y progresistas que reconocía la soberanía nacional pero mantenía cierto poder para la Corona.









































