La crisis del reinado de Carlos IV y el estallido de la Guerra de Independencia
El reinado de Carlos IV estuvo marcado por una profunda crisis que culminó con la invasión napoleónica. Tras la Revolución Francesa, España adoptó medidas conservadoras por temor al contagio revolucionario. Sin embargo, las sucesivas guerras contra Francia e Inglaterra debilitaron enormemente al país.
La situación empeoró cuando Napoleón, mediante el Tratado de Fontainebleau (1807), consiguió permiso para atravesar España con sus tropas hacia Portugal. En realidad, esto fue una excusa para introducir un numeroso ejército francés en territorio español. El descontento popular contra Godoy (favorito del rey) desembocó en el Motín de Aranjuez (marzo 1808), que obligó a Carlos IV a abdicar en favor de su hijo Fernando.
Las abdicaciones de Bayona representaron la culminación de esta crisis. Napoleón convocó a Fernando VII y a Carlos IV a Francia, donde ambos renunciaron a la corona española en favor del emperador francés, quien a su vez la cedió a su hermano José Bonaparte. Esta situación provocó un vacío de poder que el pueblo español no aceptó.
💡 La entrada de las tropas napoleónicas en España no fue una simple invasión militar, sino que estuvo precedida por complejas maniobras diplomáticas que aprovecharon las divisiones internas de la familia real española.
El 2 de mayo de 1808, el pueblo de Madrid se levantó contra las tropas francesas. La brutal represión ordenada por el general Murat desencadenó una resistencia popular generalizada que se organizó en Juntas locales y provinciales. Estas Juntas asumieron el poder en nombre de Fernando VII, declararon la guerra a Napoleón y buscaron el apoyo de Inglaterra, iniciando así la Guerra de Independencia.











