La Crisis del Antiguo Régimen
Imagínate vivir en una sociedad donde tu destino dependía del estamento en el que nacieras. Así funcionaba Europa antes de las grandes revoluciones del siglo XVIII.
La sociedad se dividía en tres grupos cerrados: el clero, la nobleza (ambos privilegiados y libres de impuestos) y el tercer estado que incluía a todos los demás - desde campesinos hasta burgueses. Los privilegiados controlaban las tierras mediante el sistema señorial, cobrando impuestos y ejerciendo justicia sobre los campesinos que trabajaban sus propiedades.
La economía era fundamentalmente agraria y de subsistencia. Los campesinos, que representaban el 85% del tercer estado, vivían en condiciones muy duras: pagaban impuestos al Estado, entregaban el diezmo a la Iglesia y trabajaban gratuitamente para sus señores.
Esta situación creaba crisis de subsistencia periódicas. Cuando las cosechas fallaban, los precios se disparaban y la población sufría hambrunas que provocaban revueltas como los motines del pan en París .
¡Dato clave! El 95% de la población pertenecía al tercer estado, pero solo los privilegiados (5%) tenían poder político y económico.








