Introducción al Antiguo Régimen
Imagina vivir en una época donde tu posición social se decidía al nacer y nunca podrías cambiarla. Eso era exactamente el Antiguo Régimen, un sistema que funcionó en Europa durante la Edad Moderna pero que empezó a tambalearse en el siglo XVIII.
Este sistema tenía tres pilares fundamentales que lo sostenían. Políticamente, funcionaba bajo la monarquía absoluta, donde el rey concentraba todo el poder y nadie cuestionaba sus decisiones porque se creía que Dios lo había elegido. Socialmente, la gente estaba organizada en estamentos (grupos cerrados) de los que era casi imposible salir.
Económicamente, la agricultura era la actividad principal, pero su baja productividad causaba escasez constante y frenaba el crecimiento de la población. Sin embargo, durante el siglo XVIII surgieron cambios importantes como el despotismo ilustrado y nuevas teorías económicas que comenzaron a cuestionar este sistema tradicional.
¡Dato curioso! El lema del despotismo ilustrado era "todo para el pueblo pero sin el pueblo", lo que significa que los reyes querían hacer reformas beneficiosas pero sin dar poder político a sus súbditos.









































