Las Grandes Guerras del Siglo XVIII
El siglo XVIII estuvo marcado por dos conflictos gigantescos que redibujaron el mapa europeo y americano: la Guerra de Sucesión Española (1700-1713) y la Guerra de los Siete Años (1756-1763). Estas guerras no solo cambiaron fronteras, sino que establecieron el principio del equilibrio europeo.
La Guerra de Sucesión Española comenzó cuando Carlos II murió sin heredero en 1700. Francia y Castilla apoyaron a Felipe V Borbón, mientras que Austria, Inglaterra, las Provincias Unidas, Portugal y Aragón defendieron al candidato Habsburgo. La guerra terminó con Felipe V como rey de España, pero con la condición de que las coronas francesa y española nunca se unirían.
Los Tratados de Utrecht, Rastadt y Baden (1713-1714) cambiaron Europa completamente. España perdió Gibraltar, Menorca y todas sus posesiones europeas (Países Bajos, Sicilia, Cerdeña, Nápoles y el Milanesado). Gran Bretaña se convirtió en una gran potencia naval obteniendo Gibraltar, Menorca y ventajas comerciales en América española.
La Guerra de los Siete Años enfrentó a Gran Bretaña y Prusia contra Francia, Austria y Rusia. Se luchó tanto en Europa como en las colonias americanas. La Paz de París (1763) fue devastadora para Francia, que perdió su imperio colonial (India, Canadá, islas del Caribe y Senegal). Gran Bretaña salió victoriosa controlando gran parte de Norteamérica, mientras España recuperó Cuba y Manila a cambio de Florida.
Consecuencia clave: Estas guerras convirtieron a Gran Bretaña en la primera potencia mundial y marcaron el declive del poder francés en las colonias.