¿Qué es el Antiguo Régimen?
Imagínate un mundo donde tu futuro dependía completamente de la familia en la que nacieras. Eso era el Antiguo Régimen, el sistema que dominó Europa durante los siglos XVII y XVIII. Los revolucionarios franceses acuñaron este término en 1790 para criticar las estructuras que consideraban injustas y obsoletas.
Este sistema tenía cuatro características fundamentales que lo definían: una demografía antigua, una economía agraria, una estructura social estamental y un gobierno absolutista. Cada una de estas piezas encajaba perfectamente para mantener el orden establecido.
La población crecía muy lentamente debido a las altas tasas de natalidad que se veían compensadas por una mortalidad brutal, especialmente infantil. Las crisis de subsistencia eran frecuentes: cuando las cosechas fallaban, llegaba el hambre, después las epidemias y finalmente la muerte masiva.
¡Dato curioso! En el siglo XVIII algunas zonas de Europa como Inglaterra y Francia empezaron a romper este patrón demográfico gracias a mejores cosechas y avances médicos, lo que provocó el primer crecimiento demográfico significativo.












































