Las nuevas teorías económicas ilustradas
Los ilustrados también revolucionaron el pensamiento económico, cuestionando las ideas mercantilistas dominantes desde el siglo XVI. El mercantilismo sostenía que la riqueza de un país dependía de acumular oro y plata, por lo que había que exportar mucho e importar poco mediante altas tasas aduaneras.
La Fisiocracia, desarrollada por François Quesnay, propuso una alternativa radical: la riqueza verdadera procede de la naturaleza, especialmente de la agricultura. Consideraban que industria y comercio eran actividades "estériles" porque no creaban riqueza nueva, solo la transformaban.
Turgot, discípulo de Quesnay y ministro de Luis XVI, completó la teoría fisiocrática afirmando que la economía sigue un orden natural y que el Estado debe intervenir lo menos posible. Su famosa frase "Laissez-faire, laissez-passer, le monde va lui même" ("Dejad hacer, dejad pasar, el mundo va por sí mismo") se convirtió en el lema del liberalismo económico.
Adam Smith llevó estas ideas más lejos en "La riqueza de las naciones". Para él, la verdadera riqueza no está ni en los metales preciosos ni solo en la agricultura, sino en la libertad económica. El Estado debe tener un papel mínimo y dejar que el mercado regule las relaciones económicas mediante la ley de la oferta y la demanda.
¡Concepto clave! Smith introdujo la idea del "interés personal" como motor de la economía: cuando cada uno busca su propio beneficio, paradójicamente se beneficia toda la sociedad.