La Semana Trágica y sus consecuencias
Todo comenzó con la guerra del Marroc, que generó un gran malestar social. En la Conferencia de Algesires (1906) se decidió que España controlaría el norte de Marruecos (el Rif), pero la población local se resistió, atacando a trabajadores españoles. Tras una emboscada que provocó numerosas bajas españolas en el "Barranco del Lobo", el gobierno llamó a filas a los reservistas, muchos de ellos catalanes.
La indignación fue inmediata. Las madres y esposas de los reservistas protestaron enérgicamente, ya que consideraban injusto que fueran los obreros quienes debieran ir a una guerra que solo beneficiaba a la burguesía. Como recoge un manifiesto de la asamblea obrera de Terrassa: "La guerra al Marroc es produeix per interès de la burgesia, però obliguen a anar a la guerra als obrers".
En julio de 1909, lo que comenzó como una vaga general convocada por la oposición republicana se transformó en violentos disturbios incontrolables. Los manifestantes incendiaron iglesias y conventos en Barcelona, mostrando un fuerte anticlericalismo. La respuesta del gobierno fue declarar el estado de guerra y reprimir duramente las protestas, resultando en más de 100 muertos (principalmente obreros), numerosos detenidos y cinco condenas a muerte, incluyendo al pedagogo Francesc Ferrer i Guàrdia.
💡 La Semana Trágica no fue solo una protesta contra la guerra, sino la expresión del profundo descontento social que existía con un sistema político que favorecía a las élites y marginaba a las clases trabajadoras.









































