El Tratado de Utrecht y los Pactos de Familia
El Tratado de Utrecht de 1713 fue como un gran reparto del pastel europeo, pero España tuvo que ceder las mejores porciones. Felipe V pudo quedarse como rey, pero a un precio altísimo: Austria se llevó Milán, los Países Bajos españoles, Nápoles y Cerdeña. Reino Unido consiguió Menorca y Gibraltar (que aún conserva hoy), además de jugosos privilegios comerciales en América.
La nueva dinastía borbónica cambió completamente la política exterior española. Los Pactos de Familia fueron tratados de alianza con Francia que marcaron el rumbo durante todo el siglo XVIII. Era como tener un hermano mayor francés que te apoyaba en las peleas del patio europeo.
Estos pactos dieron sus frutos: el hijo de Felipe V, Carlos, consiguió el trono de Nápoles-Sicilia en 1734, y otro hijo, Felipe, obtuvo el ducado de Parma-Plasencia en 1748. El tercer Pacto de Familia (1761) llevó a España a participar en conflictos como la Guerra de los Siete Años y la independencia de Estados Unidos.
Gracias a estas alianzas, España recuperó Florida y Menorca en 1783, demostrando que la diplomacia borbónica podía compensar algunas de las pérdidas territoriales del Utrecht.
Recuerda: Los Pactos de Familia convirtieron a España en aliada sistemática de Francia durante todo el siglo XVIII, determinando su participación en los grandes conflictos europeos.