La unión dinástica de los Reyes Católicos
Isabel y Fernando lograron la unión de las coronas de Castilla y Aragón en 1479, aunque esta fue únicamente dinástica y no política, conservando cada reino sus propias leyes e instituciones. Con la Concordia de Segovia de 1475 establecieron la forma de gobierno compartido, siendo Castilla la parte hegemónica por su mayor tamaño y recursos.
Los monarcas reforzaron su poder limitando el de la nobleza: incorporaron los maestrazgos de las órdenes militares a la corona, limitaron el mayorazgo con las Leyes de Toro (1505) y obtuvieron del Papa el Derecho de Representación y el Patronato Regio. Para restablecer el orden crearon la Santa Hermandad (1480) en Castilla y aplicaron la Sentencia Arbitral de Guadalupe (1486) en Cataluña.
💡 La conquista del Reino Nazarí de Granada en 1492, tras diez años de guerra, puso fin a la presencia musulmana en la Península Ibérica, completando la llamada "Reconquista".
Centralizaron el gobierno mediante el sistema de Consejos, como el de Castilla (justicia y gobierno) y el de Aragón, siendo el de Inquisición (1488) el único común a ambas coronas. En Castilla, las Audiencias asumieron la administración de justicia, mientras en Aragón impusieron la insaculación para elegir cargos municipales.










