La Conquista Romana: El Nacimiento de Hispania
La llegada de Roma a la península (218 a.C.) cambió para siempre nuestra historia. Lo que comenzó como una guerra contra Cartago se convirtió en una conquista que duró dos siglos, desde el desembarco de Escipión en Ampurias hasta las Guerras Cántabras de Augusto.
La resistencia peninsular fue épica y feroz. Viriato lideró a los lusitanos durante años, mientras que el asedio de Numancia se convirtió en símbolo de resistencia heroica. Los celtíberos prefirieron la muerte antes que la rendición, creando un mito que perduró en la memoria colectiva.
La conquista se completó en el 19 a.C. cuando Augusto sometió a astures y cántabros. Esto marcó el inicio de la Pax Romana, un período de paz que permitió el desarrollo económico y cultural de Hispania durante cinco siglos.
Clave para entender: La conquista romana no fue solo militar, sino también un proceso de transformación cultural profunda.
La Romanización: Una Revolución Cultural
La romanización fue mucho más que una conquista política; fue una auténtica revolución que transformó todos los aspectos de la vida peninsular. Los pueblos hispanos adoptaron el latín, el derecho romano, el arte y, posteriormente, el cristianismo.
Este proceso se llevó a cabo mediante el ejército, la fundación de ciudades, la construcción de infraestructuras y el comercio. Las élites locales colaboraron activamente porque la cultura romana ofrecía oportunidades de progreso y prestigio social.
El legado cultural fue impresionante: autores como Séneca y Marcial, monumentos como el acueducto de Segovia, teatros como el de Mérida, y un sistema legal que influyó en toda Europa. El latín evolucionó hasta convertirse en nuestras lenguas actuales.