La conquista y organización de Hispania
Roma llegó a la península durante la II Guerra Púnica contra Cartago en el siglo III a.C., desembarcando en Ampurias. La conquista fue lenta y duró casi dos siglos, hasta someter a los cántabros y astures.
La romanización fue el proceso de difusión de la cultura romana entre los hispanos. No fue igual en todas partes: fue más intensa en la costa mediterránea (donde los íberos ya conocían otras culturas) que en el interior y norte, donde celtas y celtíberos ofrecieron más resistencia.
División administrativa: Roma organizó Hispania en provincias para explotarla comercialmente. Primero creó Hispania Ulterior e Hispania Citerior (siglo II a.C.). Después estableció Tarraconensis, Lusitania y Baetica (siglo I a.C.), y más tarde añadió Gallaecia, Carthaginensis y Balearica.
¡Dato curioso! Las provincias se dividían en conventus para facilitar la administración de justicia y la recaudación de impuestos.
Roma impuso su modelo urbano con la civitas (ciudad + territorio). Según su resistencia a la conquista, las ciudades se clasificaron en aliadas (no pagaban impuestos), libres (con autonomía) y estipendiarias (pagaban impuestos y aportaban soldados). Más tarde solo quedaron colonias (nuevas ciudades romanas) y municipios (ciudades indígenas romanizadas).




