El Antiguo Régimen: Un mundo de privilegios y desigualdad
Imagínate vivir en una época donde tu posición social dependía únicamente de la familia en la que nacieras. Así funcionaba el Antiguo Régimen entre los siglos XV y XVIII en Europa.
Este sistema se apoyaba en tres pilares fundamentales. Primero, la monarquía absoluta, donde el rey concentraba todo el poder y se consideraba elegido por Dios. Los monarcas controlaban las leyes, la justicia y el ejército desde sus cortes centralizadas.
Sin embargo, su poder tenía límites reales. Las comunicaciones eran lentas, los nobles locales se resistían y existían asambleas estamentales (como las Cortes en España) que representaban a diferentes grupos sociales, aunque con el tiempo los reyes las fueron debilitando.
¡Dato curioso! Inglaterra fue la gran excepción: después de 1689 estableció una monarquía parlamentaria donde el Parlamento controlaba al rey, convirtiéndose en el modelo a seguir para los ilustrados.


































