El Antiguo Régimen: Cuando tu origen determinaba tu futuro
Imagínate vivir en una época donde no podías elegir tu trabajo ni tu estatus social. Así era Europa en el siglo XVIII con el Antiguo Régimen, un sistema basado en tres pilares: una sociedad dividida en estamentos, una economía principalmente agrícola y el absolutismo político.
La sociedad se dividía en tres estamentos muy claros. La nobleza ocupaba la cima: los grandes nobles vivían en lujo mientras que la pequeña nobleza apenas tenía recursos económicos. El clero controlaba la religión y poseía enormes extensiones de tierra. Tanto nobles como clero no pagaban impuestos - ¡menudo privilegio!
El tercer estado incluía a todos los demás: desde ricos comerciantes hasta campesinos miserables. La burguesía (comerciantes y artesanos) tenía dinero pero carecía de poder político, algo que les frustraba enormemente. Los campesinos, que eran la mayoría, vivían en condiciones terribles y dependían completamente del clima para sobrevivir.
¡Dato curioso! Si nacías campesino, morías campesino. El ascenso social era prácticamente imposible en esta época.






























