El Antiguo Régimen: Cuando tu sangre decidía tu destino
Imagínate un mundo donde el 80% de la gente trabajaba en el campo y solo unos pocos vivían como reyes. Eso era el Antiguo Régimen del siglo XVIII en España: un sistema basado en el feudalismo donde todo giraba en torno a quién eras por nacimiento.
La economía era básicamente agraria y señorial. Los señores ofrecían trabajo y protección a sus vasallos, que a cambio les debían obediencia total. El comercio marítimo era lo más importante, pero la mayoría de la población vivía de la agricultura.
La sociedad funcionaba como una pirámide rígida. En la cima estaban los privilegiados (nobles y clérigos) que no pagaban impuestos pero tenían todos los derechos. Abajo, los no privilegiados (campesinos, artesanos, burgueses) que pagaban impuestos para mantener a los de arriba y no tenían prácticamente derechos.
¡Dato curioso! El rey concentraba los tres poderes porque creía que Dios lo había elegido personalmente. Felipe V fue uno de estos monarcas absolutistas de principios del XVIII.






































