Los dominios de Carlos I y Felipe II
Carlos I heredó un imperio impresionante pero complicado de gobernar. Imagínate ser rey sin saber hablar castellano - eso le pasó a él cuando llegó en 1516. Su herencia incluía Castilla, Aragón, los Países Bajos y más tarde el título de emperador del Sacro Imperio.
El problema comenzó cuando Carlos trajo consejeros flamencos que ocuparon los mejores puestos, lo que molestó muchísimo a los españoles. Su objetivo era claro: crear una monarquía universal cristiana bajo los Habsburgo y mantener la unidad católica frente al protestantismo de Lutero.
Felipe II "el Prudente" heredó un imperio aún más grande que incluía Portugal, América y Filipinas. Fue más listo que su padre: fijó la capital en Madrid (1561) y se casó cuatro veces por razones políticas. Su gran obsesión era defender el catolicismo contra protestantes y musulmanes.
Dato clave: Con Felipe II, España controló el primer imperio donde "nunca se ponía el sol", abarcando territorios en todos los continentes conocidos.
































